Desde ALDARTE y en nombre de la Red Internacional por la Defensa de la Diversidad Sexual y de Género, queremos condenar el crimen de odio sufrido por la activista trans Ludwika Vega en Managua.

La defensora de los derechos humanos Ludwika Vega es presidenta de ANIT, Asociación Nicaraguense de Personas Trans. Según la información que hemos recibido, el 10 de septiembre a las 20:00 horas, cuando Ludwika se encontraba sola en las oficinas de la organización, dos hombres se acercaron a las mismas y le propinaron una brutal paliza. Al parecer, le golpearon en la cabeza con un adoquín, intentaron ahogarla con una bolsa y le apuñalaron. Por si no fuera suficiente con esta salvajada, antes de marcharse, la ataron y le robaron tanto el ordenador con datos confidenciales y de personas LGTBI como la cartera. Debemos señalar que más allá de las agresiones físicas también fue agredida verbalmente. Debido a este suceso, ha perdido varios dientes y, todavía, se encuentra hospitalizada, ya que tiene problemas para respirar normalmente.

Ante esta situación, queremos manifestar lo siguiente:

En primer lugar, nos gustaría hacerle llegar todo nuestro cariño y apoyo a nuestra compañera de lucha, a su familia y a todas las personas integrantes de ANIT. No estáis soles, las organizaciones que trabajamos en pro del colectivo LGTBI a lo largo del mundo estamos con vosotres. Esperamos que la recuperación sea lo más pronta posible y que en breve Ludwika pueda volver a la lucha. A su vez, exigimos justicia y que todo se esclarezca lo antes posible.

Por otro lado, queremos denunciar la “guerra fría” contra el colectivo LGTBI que está aconteciendo en Nicaragua y en diversos países de América. No son tiempos fáciles para el activismo ya que la represión contra los movimientos sociales es evidente, sobre todo, contra la comunidad LGTBI desde los propios estados, lo cual es intolerable. Ante esta situación, queremos hacer un llamamiento para defender la vida a lxs defensorxs porque es nuestra responsabilidad velar por su seguridad e integridad.

No se nos puede olvidar que lo que le ha pasado a Ludwika no es un caso aislado. Las personas LGTBI sufrimos violencia en el día a día y en todas las partes del planeta. Estos actos se basan en los prejuicios y estereotipos que existen sobre el colectivo de la diversidad sexual y de género. Para acabar con ellos, es imprescindible tener recursos y poner en marcha programas educativos integrales. Mientras que no tengamos estas herramientas, tenemos que hacer un llamamiento a favor de la autodefensa LGTBI y no dejar de exigir que los derechos humanos de todas las personas tienen que ser protegidos y salvaguardados por los poderes públicos.

Para finalizar, nos gustaría mandar un mensaje: juntémonos y fortalezcamos nuestras alianzas, tanto las de fuera como las de dentro. Tenemos que tener en cuenta que para destruir el sistema cisheteropatriarcal no es suficiente con afianzar las relaciones entre los colectivos LGTBI, sino que necesitamos el compromiso e implicación de toda la sociedad: los grupos antirracistas, anticapitalistas, la clase obrera, etc.

¡Ningún delito de odio sin respuesta!

ALDARTE

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